EL PLURAL.COM 30-01-2008
ANTONIO ESTELLA
Artículo de opinión: Indignante, indignado
En Octubre de 2004, mi padre sufrió un grave accidente de tráfico y quedó en coma profundo. Fue conectado a un respirador artificial, y según los médicos que nos atendieron, hubiera podido permanecer en ese estado vegetativo y lamentable durante mucho, mucho tiempo. Nos ofrecieron, a mí y a mi familia, dos opciones: o bien dejarlo como estaba o bien “desenchufarle” de manera gradual y asistida. Lo primero implicaba una gran incertidumbre y un profundo dolor. Lo segundo era también terriblemente doloroso, pero los médicos nos aseguraron que había técnicas que permitían un fallecimiento asistido y sin sufrimiento. Mi familia y yo optamos por la segunda alternativa. Nuestro padre murió, pero sin dolor.
Esta es mi historia. Pero solamente es eso, una historia. Porque seguro que hay muchas más como ésta. Si la cuento, es para que veamos, a través de un ejemplo concreto, y vivido en primera persona, las consecuencias tan graves y tan terribles de la caza de brujas que se ha llevado a cabo en el Severo Ochoa contra el Doctor Montes y todo su equipo. Si mi padre hubiera tenido el accidente tan solo unos meses después, probablemente seguiría conectado a un pulmón de acero. Ayer escuchaba al Doctor Montes –desde aquí, mis respetos hacia este profesional de la medicina que ha ayudado a mucha gente que estaba en la situación de mi pobre padre- en la radio, y le preguntaban: “Doctor Montes, ¿qué hay detrás de todo esto?” Esa es la pregunta que todos nos deberíamos hacer. ¿Qué es lo que hay detrás de todo esto?
La respuesta es evidente. Lo que hay es una maniobra, orquestada directamente por la Presidenta de la Comunidad de Madrid, para que los ciudadanos madrileños tengamos la peor de las opiniones sobre la sanidad pública madrileña. Una vez que se cree el caldo de cultivo adecuado, el paso número dos será privatizar toda la sanidad hasta que no quede nada vivo, y de ahí pasar a otros ámbitos como la educación, los transportes, etc. Lo que digo no me lo invento: ella siempre se ha definido como una liberal (¿una neo-con, diríamos ahora?) y nunca ha ocultado ni su tirria contra todo lo público ni su objetivo de privatizar todos los servicios públicos en la Comunidad de Madrid.
Lo que más me indigna es que una persona de estas características, sin moral, haya podido ganar por mayoría absoluta las últimas elecciones. De eso, la culpa la tenemos todos los madrileños. Porque, gracias a su caza de brujas en el Severo Ochoa, muchos enfermos terminales ingresados en hospitales públicos (e imagino que también en privados) no han podido recibir, según denuncia el propio Doctor Montes, la asistencia necesaria para aliviar su dolor en los últimos momentos de su vida, es decir, no han podido tener “la suerte” que tuvo mi padre. Por supuesto, en el interim, la izquierda madrileña sigue desaparecida en combate, en su combate interno. Si siguen así las cosas, ya no vamos a encontrar a nadie que defienda los derechos de la gente normal.
Antonio Estella es profesor de Derecho Público de la Universidad Carlos III de Madrid

paz guerra dijo
no quiero dejar ni mi nombre ni mi correo solo quiero opinar, estoy de acuerdocon que doña esperanza quiere privarnos de una muerte digna, la çetica y la moralina que usa es de desfachatez, pero en el otro lado hay casi 5 mill. de personas que tienn empleo fijo y ademas optan a un modelo distinto al que yo estoy obligada a ir. por ej. el srl sopena a traves de la asociacion de la prensa puede ir a la comcepción y yo no. la sanidad es una cosa muy compleja y me gustaría que algun medio de difusion regional, por lo menos sacara la planta 14 de la paz, donde los enfermos oncologicos terminan su viaje porla vida de forma atroz. vayan y miren por favor, sin malos tratos puede ser tan terrible como la noticia que ayer se publicaba del defensor del pueblo.
4 Febrero 2009 | 08:16 AM