Sánchez Bayle ofreció información comparativa sobre los marcadores sanitarios de las autonomías, donde la Comunidad Valenciana se sitúa por debajo de la media en muchos de ellos, como en la ratio de camas y profesionales sanitarios por habitante, «algo que no se corresponde con su situación socioeconómica ni con la riqueza de la autonomía, sino con la política sanitaria que se desarrolla, y sigue planteando el presupuesto más bajo de toda España».
El catedrático de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández, Ildefonso Hernández Aguado, señaló que el bajo presupuesto «condiciona un pilar tan básico de los ciudadanos como lo son las políticas de salud», al tiempo que señaló que la falta de transparencia en la información - «nadie sabe qué lista de espera tienen los servicios sanitarios» - provoca un «desapego ciudadano» de la política.
A su vez, planteó quién marca la agenda sanitaria, «la industria y el mercado o las instituciones políticas». En referencia a la vacuna de cáncer de cuello de útero - de cuya eficacia duda buena parte de los especialistas - , Hernández apuntó que este caso es sólo «un síntoma de la invasión del mercado en el territorio de la salud» y a que los políticos tomen decisiones «por presión y no por interés social».
El «modelo Alzira» de atención en hospitales de gestión privada implantado por la Generalitat fue otro de los aspectos abordados por Salvador Roig, responsable de Comunicación de CC OO, que señaló que el 25% de la población en la Comunidad ya es atendida bajo este sistema, cuyo canon por usuario se ha duplicado desde su inicio. Roig recordó también que el plan de choque, que se inició hace 10 años de forma «excepcional», no ha acabado con las listas de espera y ha costado 186 millones de euros, mientras que se ha disparado el sobrecoste en la privatización de servicios como el de los equipos de Resonancia Magnética.